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Masaje Relajante vs Descontracturante: Diferencias, Beneficios y Cuál Elegir

Escrito por Adrian Beauty StudioLectura: 14 min20 de febrero de 2026(Actualizado: 20 de febrero de 2026)
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La diferencia principal entre un masaje relajante y uno descontracturante está en la intensidad, la técnica y el objetivo: el relajante usa movimientos suaves y envolventes para reducir el estrés, mientras que el descontracturante aplica presión profunda y focalizada para deshacer nudos musculares y aliviar el dolor. Elegir uno u otro depende de lo que tu cuerpo necesita en este momento, y en muchos casos la mejor opción es alternarlos.

Esta guía compara ambos tipos de masaje corporal punto por punto: técnica, sensaciones durante la sesión, beneficios reales, contraindicaciones y situaciones concretas en las que cada uno marca la diferencia. Si llevas días con tensión en los trapecios o simplemente necesitas desconectar después de una semana intensa, aquí encontrarás la respuesta.

¿Cuál es la diferencia entre masaje relajante y descontracturante?

Aunque los dos se realizan en camilla y con aceites o cremas deslizantes, la experiencia en cabina es muy distinta. Lo habitual en un salón profesional es que el terapeuta valore tu estado muscular antes de comenzar y adapte la sesión, pero entender las diferencias de base te ayudará a pedir exactamente lo que necesitas.

Técnica y metodología de aplicación

El masaje relajante se basa en maniobras largas y fluidas —principalmente deslizamientos (effleurage) y amasamientos suaves— que recorren grandes grupos musculares sin detenerse en puntos concretos. El ritmo es constante y envolvente, diseñado para activar el sistema nervioso parasimpático (el que le dice a tu cuerpo "puedes bajar la guardia").

El masaje descontracturante, en cambio, combina presión digital sostenida, fricción transversal y técnicas de compresión isquémica sobre los puntos gatillo (trigger points). El terapeuta localiza las zonas de mayor rigidez —a menudo trapecios, lumbares o dorsales— y trabaja cada nudo con presión progresiva hasta notar cómo cede la fibra muscular.

Objetivos principales de cada tipo

| Aspecto | Relajante | Descontracturante | |---|---|---| | Finalidad | Reducir estrés y ansiedad | Eliminar contracturas y dolor | | Enfoque | Global, cuerpo completo | Focalizado en zonas tensas | | Resultado inmediato | Sensación de calma profunda | Alivio del dolor muscular | | Después de la sesión | Bienestar y somnolencia agradable | Posible sensibilidad residual 24-48 h |

El relajante busca un efecto sobre el sistema nervioso: bajar el cortisol, reducir la frecuencia cardíaca y generar una sensación global de bienestar. El descontracturante tiene un objetivo mecánico: romper adherencias en las fibras musculares, mejorar la irrigación sanguínea local y restaurar el rango de movimiento.

Intensidad de presión y ritmo del masaje

En una escala del 1 al 10 donde 1 es "apenas un roce" y 10 es "al límite del dolor", el masaje relajante se mueve entre un 2 y un 4. Es una presión agradable que nunca debería causar molestia.

El descontracturante trabaja habitualmente entre un 5 y un 7, con picos de hasta 8 cuando el terapeuta accede a un punto gatillo activo. Esa presión puede generar una molestia temporal —lo que en cabina llamamos "dolor bueno", ese que notas que está liberando tensión— pero nunca debe ser insoportable. Si lo es, hay que avisar para que se ajuste la intensidad.

El ritmo también cambia: el relajante mantiene un tempo lento y constante, mientras que el descontracturante alterna fases de presión sostenida (5-10 segundos sobre un punto) con fases de deslizamiento para drenar la zona tratada.

Beneficios del masaje relajante

Si quieres profundizar en todos los beneficios con detalle, tenemos una guía específica sobre masaje relajante en profundidad. Aquí resumimos los tres impactos más relevantes.

Reducción del estrés y la ansiedad

El masaje relajante actúa directamente sobre el eje de estrés del cuerpo. Los movimientos lentos y rítmicos estimulan la liberación de endorfinas y serotonina, a la vez que reducen los niveles de cortisol. Según la experiencia en cabina, muchas personas notan el efecto desde los primeros 10-15 minutos: la respiración se hace más profunda y el cuerpo empieza a soltar tensión acumulada.

Para quienes viven con estrés crónico —jornadas largas, conciliación complicada, periodos de exámenes— una sesión periódica funciona como un verdadero reseteo del sistema nervioso. No sustituye a un tratamiento psicológico si hay un cuadro de ansiedad diagnosticado, pero puede ser un complemento valioso.

Mejora de la calidad del sueño

Uno de los beneficios que más mencionan quienes prueban este tipo de masaje es que duermen mejor esa misma noche. La explicación es fisiológica: al bajar el cortisol y activar el parasimpático, el cuerpo entra en un estado que facilita el inicio y el mantenimiento del sueño profundo.

Lo habitual es recomendar la sesión a última hora de la tarde o primera de la noche, para que ese efecto sedante coincida con el momento de acostarse. Si vienes a nuestro centro de Gandía con horario de tarde, puedes ir directamente a descansar después.

Alivio de la tensión muscular general

Aunque no es su objetivo principal, el masaje relajante también alivia tensión muscular leve. Los deslizamientos mejoran la circulación superficial y ayudan a que los músculos se oxigenen mejor. No va a deshacer una contractura instalada —para eso necesitas el descontracturante— pero sí reduce esa rigidez difusa que notas en hombros y cuello después de horas frente al ordenador.

Si además de tensión muscular notas problemas de circulación o piernas cansadas, puede que te interese valorar también el masaje circulatorio como complemento.

Beneficios del masaje descontracturante

Tenemos un artículo dedicado exclusivamente al masaje descontracturante con toda la información sobre indicaciones y contraindicaciones. Estos son los tres beneficios que más valoran quienes lo necesitan.

Eliminación de contracturas musculares

Una contractura es una contracción involuntaria y sostenida de un grupo de fibras musculares. Genera dolor localizado, rigidez y a menudo dolor referido en zonas cercanas (por ejemplo, una contractura en el trapecio puede provocar dolor de cabeza tensional).

El masaje descontracturante trabaja directamente sobre esas fibras acortadas. La presión sostenida sobre el punto gatillo genera una isquemia temporal —corta momentáneamente el riego—, y al soltar, la zona recibe un flujo sanguíneo aumentado que ayuda a romper el ciclo de contracción-dolor. En muchos casos se nota mejoría desde la primera sesión, aunque las contracturas crónicas suelen necesitar entre 2 y 4 sesiones.

Aumento de la movilidad y flexibilidad

Cuando un músculo está contracturado, limita el rango de movimiento de la articulación asociada. Es típico notarlo al girar el cuello, levantar los brazos por encima de la cabeza o agacharse a atarse los zapatos.

Al liberar las adherencias y reducir la hipertonía muscular, el descontracturante restaura la amplitud de movimiento. Esto es especialmente útil para personas que practican deporte, trabajan en posturas forzadas o pasan muchas horas conduciendo. Si nos visitas en nuestro centro de Ontinyent, el terapeuta evaluará qué zonas limitan tu movilidad antes de empezar.

Recuperación después de lesiones

Tras una lesión muscular (distensión, sobrecarga deportiva, contractura postraumática), el descontracturante acelera la recuperación al mejorar la circulación local, reducir la inflamación residual y prevenir la formación de tejido fibrótico.

Es importante aclarar: el masaje descontracturante es un complemento, no un sustituto de la fisioterapia cuando hay una lesión diagnosticada. Si tienes una rotura fibrilar o una patología articular, lo recomendable es que tu médico o fisioterapeuta dé el visto bueno antes de recibir un masaje de este tipo.

¿Cuál masaje elegir según tu situación?

Esta es la pregunta clave, y la respuesta es más sencilla de lo que parece: depende de qué te trae a la camilla.

Elige masaje relajante si...

  • Llevas una temporada de estrés alto y notas ansiedad, insomnio o irritabilidad. El relajante te ayudará a bajar revoluciones.
  • Buscas un momento de autocuidado y desconexión. No necesitas un motivo médico para reservar una sesión; a veces el cuerpo simplemente necesita parar.
  • Tienes tensión muscular difusa pero no un punto concreto de dolor. Esa rigidez general en hombros y espalda después de una semana sedentaria responde bien al relajante.
  • Es tu primera experiencia con masajes y prefieres algo suave para empezar. Es la mejor puerta de entrada.
  • Quieres un regalo para alguien que necesita desconectar. Es una de las opciones más agradecidas.

Si te interesa saber si es mejor una sesión corta o larga, tenemos una comparativa sobre la duración ideal de una sesión que puede ayudarte a decidir.

Elige masaje descontracturante si...

  • Tienes dolor muscular localizado que no se va con descanso. Ese nudo en el trapecio derecho que llevas semanas arrastrando necesita trabajo profundo.
  • Notas limitación de movimiento al girar el cuello, levantar los brazos o agacharte.
  • Practicas deporte con regularidad y acumulas sobrecarga muscular. El descontracturante es un aliado clave para la recuperación.
  • Trabajas en posturas forzadas: cargar peso, pasar horas al volante, mantener los brazos en alto o trabajar agachado.
  • Has tenido una lesión muscular (ya recuperada) y quieres prevenir recaídas.

¿Puedo combinar ambos tipos en una sesión?

Sí, y de hecho es una de las opciones más recomendables cuando tienes una zona concreta que duele pero el resto del cuerpo pide relax. Lo habitual es dedicar la primera parte de la sesión al trabajo profundo en la zona problemática y cerrar con maniobras relajantes en el resto del cuerpo.

Esta combinación funciona muy bien porque el trabajo descontracturante puede dejar cierta tensión reactiva en la musculatura tratada, y las maniobras relajantes posteriores ayudan a integrar el trabajo, calmar el sistema nervioso y que salgas de la sesión sin esa sensación de "estoy más dolorido que cuando entré".

Para una sesión combinada, lo ideal es reservar en torno a 60 minutos. En 30 minutos es difícil hacer un trabajo profundo focalizado y además dedicar tiempo suficiente al relajante global. Consulta las opciones disponibles en nuestra página del servicio de masaje.

Qué esperar durante y después de cada sesión

Conocer el proceso ayuda a relajarse y aprovechar mejor la experiencia.

Durante el masaje relajante: la presión es suave y constante. Es normal quedarse medio dormido o en un estado de somnolencia. La música suele ser ambiental y la iluminación tenue. Al terminar, notarás una sensación de calma y ligereza.

Durante el masaje descontracturante: sentirás presión intensa en los puntos de mayor tensión. Es normal notar una molestia que se va liberando a medida que el terapeuta trabaja. Avisa si la presión es excesiva: el objetivo es que sea efectivo, no insoportable.

Después del relajante: puedes retomar tu rutina con normalidad. Bebe agua y, si puedes, evita actividades muy estimulantes durante las siguientes horas para prolongar el efecto.

Después del descontracturante: es posible sentir sensibilidad o leve dolor en las zonas tratadas durante 24-48 horas. Es una respuesta normal, similar a las agujetas después del ejercicio. Aplica calor local si molesta, bebe abundante agua y evita el ejercicio intenso ese día.

Errores comunes al elegir tipo de masaje

Pedir relajante cuando necesitas descontracturante (y viceversa). El caso más frecuente: alguien llega con una contractura cervical y pide un relajante esperando que se resuelva. El relajante aliviará algo de tensión general, pero no deshará el nudo. Resultado: sales relajado pero el dolor persiste. Sé sincero sobre tu motivo de consulta para que el terapeuta pueda orientarte.

Aguantar dolor excesivo durante un descontracturante. Existe la creencia de que "cuanto más duele, más efecto". No es así. Una presión excesiva puede generar una respuesta de defensa muscular que hace el masaje contraproducente. Si notas que estás aguantando la respiración o contrayendo el cuerpo, la presión es demasiada.

Esperar resultados permanentes con una sola sesión. Un masaje relajante ofrece alivio inmediato del estrés, pero el efecto dura unos días. Una contractura crónica puede necesitar varias sesiones descontracturantes. La constancia es más efectiva que la intensidad puntual.

No beber agua después. Durante el masaje se movilizan metabolitos y se mejora la circulación linfática. El agua ayuda al cuerpo a eliminar esos residuos. Beber al menos medio litro en las dos horas siguientes marca una diferencia real en cómo te sientes al día siguiente.

Preguntas Frecuentes sobre Masajes Relajantes y Descontracturantes

¿Duele el masaje descontracturante?

Depende de la zona y del grado de contractura. Lo normal es sentir una molestia controlada cuando el terapeuta trabaja sobre un punto gatillo activo, una sensación que muchos describen como "dolor liberador": sabes que está haciendo efecto. Sin embargo, no debería ser un dolor agudo, punzante o insoportable. Si en algún momento la presión es excesiva, hay que decirlo sin ningún reparo. Un buen profesional ajusta la intensidad constantemente según tu respuesta. Después de la sesión, es habitual notar sensibilidad en las zonas tratadas durante 24-48 horas, similar a las agujetas tras un entrenamiento intenso.

¿Con qué frecuencia debo hacer sesiones de masaje?

Para el masaje relajante como herramienta antiestrés, una sesión cada 2-4 semanas suele ser suficiente para mantener un buen nivel de bienestar. En periodos de estrés elevado, se puede aumentar a semanal. Para el descontracturante, si tienes una contractura activa, lo habitual es programar entre 2 y 4 sesiones con una separación de 7-10 días. Una vez resuelta, una sesión mensual de mantenimiento ayuda a prevenir recaídas, especialmente si la causa de la contractura (postura, deporte, trabajo físico) sigue presente. El terapeuta te orientará según tu caso concreto.

¿Cuánto tiempo dura una sesión típica?

Las sesiones más habituales son de 30 y 60 minutos. Para un masaje relajante global, 60 minutos es lo ideal porque permite cubrir todo el cuerpo con un ritmo pausado. Para un descontracturante focalizado en una o dos zonas (por ejemplo, cervicales y lumbares), 30 minutos pueden ser suficientes. Si quieres combinar trabajo profundo con relajación, opta por 60 minutos. Tenemos una comparativa detallada sobre duración ideal de una sesión que te ayudará a decidir según tu situación.

¿Qué debo hacer después de una sesión descontracturante?

Los cuidados post-sesión son sencillos pero importantes. Primero, bebe al menos medio litro de agua en las dos horas siguientes para facilitar la eliminación de metabolitos. Segundo, evita el ejercicio intenso durante las 24 horas posteriores: el músculo tratado necesita recuperarse. Tercero, si notas molestia en la zona trabajada, aplica calor local (una manta eléctrica o una bolsa de agua caliente) durante 15-20 minutos. Cuarto, intenta no mantener posturas estáticas prolongadas ese día. Si la molestia persiste más de 48 horas o notas hinchazón, consulta con un profesional sanitario.

¿Hay contraindicaciones para cualquier tipo de masaje?

Sí, ambos tipos de masaje tienen algunas contraindicaciones comunes: fiebre, infecciones cutáneas activas en la zona de tratamiento, trombosis venosa profunda, fracturas recientes o cirugía reciente en la zona. El descontracturante tiene además precauciones adicionales: no se recomienda sobre zonas con inflamación aguda, hernias discales en fase activa o enfermedades autoinmunes que afecten a la musculatura, salvo indicación médica. Las mujeres embarazadas deben consultar con su obstetra antes de recibir cualquier tipo de masaje, especialmente el descontracturante. En caso de duda, siempre es mejor consultar con un profesional sanitario antes de reservar.

¿Es mejor el masaje relajante o el descontracturante para aliviar el estrés?

Para el estrés puro —ansiedad, nerviosismo, dificultad para desconectar—, el masaje relajante es la primera opción. Sus maniobras suaves activan directamente la respuesta de relajación del sistema nervioso. Sin embargo, si tu estrés se manifiesta físicamente en forma de contracturas (trapecios duros como piedras, mandíbula apretada, dolor cervical), puede que necesites un descontracturante primero para resolver el componente muscular y luego mantener con sesiones relajantes. En la práctica, muchos casos de estrés crónico combinan ambos aspectos, y una sesión mixta suele dar los mejores resultados.

Encuentra tu masaje en Gandía y Ontinyent

Tanto si necesitas soltar el estrés acumulado como si llevas días arrastrando un dolor muscular que no cede, el primer paso es identificar qué necesita tu cuerpo. Ahora ya sabes las diferencias entre ambos tipos de masaje y cuándo elegir cada uno.

En Adrian Beauty Studio Gandía y Adrian Beauty Studio Ontinyent ofrecemos sesiones de masaje adaptadas a lo que necesites. Puedes consultar las opciones, duraciones y disponibilidad en nuestra página del servicio de masaje. Si tienes dudas sobre qué tipo de masaje te conviene más, te orientamos al reservar.

También puedes complementar tu bienestar con un masaje circulatorio si notas retención de líquidos o piernas cansadas, o combinar tu sesión de masaje con otros tratamientos de nuestro catálogo para una experiencia de cuidado completa.